La neuralgia costal es un dolor relacionado con la irritación, compresión o lesión de uno o varios nervios intercostales. Estos nervios recorren el espacio situado entre las costillas y proporcionan sensibilidad a gran parte de la pared del tórax y de la zona superior del abdomen.
El dolor puede comenzar en la espalda o en el costado y extenderse hacia la parte anterior del pecho siguiendo el recorrido de una costilla. Algunas personas lo describen como una quemazón, una descarga eléctrica, un pinchazo intenso o una sensación de presión en forma de banda.
También puede existir hormigueo, adormecimiento, hipersensibilidad de la piel o dolor al tocar una zona concreta. En ocasiones, respirar profundamente, toser, girar el tronco o realizar determinados movimientos aumenta las molestias.
La expresión dolor costal no traumático incluye, sin embargo, muchas causas distintas. No todo dolor entre las costillas es una neuralgia. La costocondritis, el síndrome de la costilla deslizada, las lesiones musculares, los problemas de la columna torácica y determinadas enfermedades pulmonares, pleurales, cardiacas o abdominales pueden producir síntomas parecidos.
Por este motivo, antes de elegir un tratamiento es necesario identificar el origen del dolor y descartar aquellas causas que puedan requerir una atención diferente o más urgente.
Qué son los nervios intercostales
Los nervios intercostales nacen de las raíces nerviosas de la columna torácica. Recorren la parte inferior de cada costilla junto a los vasos sanguíneos intercostales y se distribuyen por los músculos, la piel y otras estructuras de la pared torácica.
Participan en la sensibilidad del tórax y en el funcionamiento de los músculos intercostales, que intervienen en los movimientos respiratorios.
Cuando uno de estos nervios queda irritado, comprimido o lesionado puede generar un dolor que sigue su trayecto. A este cuadro se le denomina neuralgia intercostal o neuralgia costal.
Como cada nervio recorre una franja concreta, el dolor suele adoptar una distribución lineal o en forma de cinturón desde la espalda hacia el costado y la parte anterior del tórax o del abdomen.
Qué es la neuralgia costal
La neuralgia costal es un tipo de dolor neuropático. Esto significa que el origen principal del dolor se encuentra en el propio nervio o en las estructuras nerviosas que transmiten la sensibilidad.
No debe confundirse con el dolor causado directamente por una inflamación muscular, una articulación costal o una fractura, aunque varias de estas alteraciones pueden acabar irritando secundariamente un nervio intercostal.
El dolor neuropático suele presentar características diferentes al dolor mecánico o inflamatorio. Puede sentirse como quemazón, corriente eléctrica, pinchazo, hormigueo o hipersensibilidad al roce.
Algunas personas tienen dolor constante y otras presentan episodios breves desencadenados por determinados movimientos. También puede existir una combinación de dolor continuo y crisis intensas.
Cuáles son los síntomas de la neuralgia costal
Los síntomas de la neuralgia costal varían según el nervio afectado, la causa y el tiempo de evolución.
Dolor que sigue el recorrido de una costilla
Uno de los rasgos más característicos es el dolor que se extiende siguiendo un espacio intercostal. Puede comenzar cerca de la columna, recorrer el costado y llegar hasta el esternón o la parte superior del abdomen.
En algunos pacientes el dolor se localiza en una zona concreta. En otros forma una banda alrededor de un lado del tórax.
Quemazón, pinchazos o descargas
El dolor puede describirse como una sensación de quemazón, punzada, descarga eléctrica o cuchillada.
Estas características ayudan a sospechar un componente neuropático, aunque no son suficientes por sí solas para confirmar el diagnóstico.
Hormigueo y adormecimiento
La irritación del nervio intercostal puede causar hormigueo, pérdida parcial de sensibilidad o una sensación extraña en la piel.
Algunas personas notan que una parte del tórax está dormida, mientras que otras presentan una sensibilidad excesiva.
Dolor al tocar la piel
Cuando existe alodinia, un estímulo que normalmente no debería doler, como el roce de la ropa o una caricia, provoca una molestia intensa.
También puede existir hiperalgesia, es decir, una respuesta exagerada ante una presión o un estímulo doloroso.
Dolor al respirar, toser o moverse
La respiración profunda, la tos, el estornudo o los giros del tronco pueden aumentar el dolor porque movilizan las costillas y los tejidos que rodean al nervio.
Este comportamiento también aparece en otras enfermedades de la pared torácica y de la pleura, por lo que debe interpretarse junto con el resto de los síntomas.
Cuáles son las causas de la neuralgia costal
La neuralgia intercostal puede aparecer por causas muy diferentes. En algunos pacientes se identifica claramente el origen y en otros no se encuentra una lesión concreta.
Herpes zóster y neuralgia postherpética
El virus de la varicela puede permanecer inactivo en los ganglios nerviosos y reactivarse años después en forma de herpes zóster.
El herpes suele producir dolor, quemazón o sensibilidad antes de que aparezcan las vesículas características. La erupción se distribuye normalmente en una franja de un solo lado del tórax.
En algunos pacientes el dolor persiste después de desaparecer las lesiones cutáneas. Esta situación se denomina neuralgia postherpética.
La neuralgia postherpética puede ser prolongada y producir hipersensibilidad intensa, quemazón y dolor con el simple roce de la ropa.
Cirugía torácica previa
Una toracotomía, una videotoracoscopia, una intervención mamaria o determinados procedimientos sobre la pared torácica pueden lesionar, comprimir o irritar un nervio intercostal.
Cuando el dolor persiste después de una intervención puede formar parte de un síndrome de dolor postoperatorio crónico.
No todo dolor después de una cirugía es una neuralgia. También pueden intervenir cicatrices, alteraciones musculares, adherencias, inflamación o cambios en la mecánica de la pared torácica.
Fracturas y traumatismos costales
Una fractura, una contusión o un traumatismo pueden afectar directamente al nervio situado bajo la costilla.
En estos casos, el dolor inicial suele estar relacionado con la lesión ósea o muscular, pero puede aparecer posteriormente un componente neuropático persistente.
Cuando el dolor comenzó después de un golpe o existe una fractura conocida, puedes ampliar información en la página Fracturas costales.
Atrapamiento o compresión del nervio intercostal
El nervio puede quedar irritado por una cicatriz, una alteración anatómica, una lesión muscular, una deformidad de la pared torácica o una movilidad anormal de las costillas.
En ocasiones existe un punto muy concreto donde la presión reproduce el dolor y provoca una descarga a lo largo del espacio intercostal.
Síndrome de la costilla deslizada
El síndrome de la costilla deslizada aparece cuando uno o varios cartílagos de las costillas inferiores presentan una movilidad excesiva.
Las costillas octava, novena y décima se unen indirectamente al esternón mediante el reborde costal. Cuando sus uniones cartilaginosas se vuelven inestables, una costilla puede desplazarse y rozar o irritar el nervio intercostal próximo.
El paciente puede notar dolor en la parte inferior del tórax o en la zona superior del abdomen, normalmente en un solo lado. En ocasiones describe un chasquido, un clic o una sensación de que una costilla se mueve o se engancha.
El dolor puede aumentar al girarse en la cama, agacharse, levantar peso, toser, reír o realizar movimientos que movilizan el reborde costal.
También se utilizan las expresiones síndrome de costilla deslizante, costilla móvil, costilla hipermóvil o síndrome de Cyriax.
Problemas de la columna torácica
Una hernia discal torácica, una artrosis, una lesión vertebral o una irritación de una raíz nerviosa pueden producir dolor alrededor del tórax.
En estos casos, el origen no se encuentra necesariamente en el nervio a su paso entre las costillas, sino en la raíz nerviosa que nace de la columna.
El dolor puede asociarse a molestias dorsales, alteraciones sensitivas o síntomas que cambian con la postura de la espalda.
Tumores y otras lesiones
Determinados tumores de la pared torácica, la columna, la pleura o los propios nervios pueden causar dolor costal.
También es posible que una masa comprima un nervio intercostal o invada estructuras de la pared del tórax.
Estas causas son menos frecuentes, pero deben considerarse cuando el dolor es progresivo, nocturno, se acompaña de pérdida de peso o no responde a un tratamiento razonable.
Neuralgia costal sin causa identificable
En algunos pacientes, después de completar el estudio, no se encuentra una causa estructural clara. En estos casos puede hablarse de neuralgia intercostal idiopática.
La ausencia de una lesión visible no significa que el dolor no exista. Significa que no se ha identificado una alteración anatómica concreta que permita explicarlo completamente.
Qué es la costocondritis
La costocondritis es una causa frecuente de dolor en la parte anterior del pecho. Afecta a las uniones entre las costillas y el esternón, conocidas como articulaciones costocondrales o condroesternales.
El dolor suele localizarse junto al esternón y puede reproducirse al presionar las articulaciones afectadas. También puede empeorar al mover el tronco, respirar profundamente, toser o realizar determinadas actividades con los brazos.
Aunque a veces se incluye de forma general dentro del dolor costal, la costocondritis no es exactamente una neuralgia. Su origen principal se relaciona con las uniones cartilaginosas de la pared torácica, no con una lesión primaria del nervio intercostal.
En la mayoría de los casos no existe una hinchazón visible. Cuando aparece una inflamación localizada y palpable, especialmente en una sola articulación, puede hablarse de síndrome de Tietze.
Diferencias entre neuralgia costal y costocondritis
La neuralgia costal suele producir dolor en forma de banda, quemazón, descargas, hormigueo o hipersensibilidad siguiendo el trayecto de un nervio.
La costocondritis suele provocar dolor más anterior, localizado cerca del esternón y reproducible al presionar una o varias uniones costocondrales.
Sin embargo, los síntomas pueden solaparse. Un paciente con dolor anterior puede describirlo como punzante y una persona con neuralgia puede tener un punto especialmente sensible.
Por eso, la diferenciación se basa en el conjunto de la historia, la localización, la exploración y, cuando es necesario, las pruebas complementarias.
Diferencias entre neuralgia costal y síndrome de la costilla deslizada
En la neuralgia costal, el problema principal es el dolor originado en un nervio intercostal. En el síndrome de la costilla deslizada existe una movilidad anormal de uno o varios cartílagos costales inferiores.
La costilla hipermóvil puede irritar el nervio y provocar una neuralgia secundaria. Por tanto, ambos problemas pueden estar relacionados, pero no son exactamente la misma entidad.
El síndrome de la costilla deslizada suele producir dolor en el reborde inferior del tórax, sensación de clic, chasquido o movimiento y empeoramiento con determinados giros o esfuerzos.
La neuralgia intercostal puede aparecer en cualquier espacio costal y no tiene por qué asociarse a una sensación de movilidad.
Qué otras enfermedades pueden causar dolor costal no traumático
El dolor costal no traumático no siempre procede de las costillas o de los nervios intercostales.
Las enfermedades cardiacas pueden provocar presión, opresión o dolor en el pecho, especialmente cuando se relaciona con el esfuerzo, se acompaña de sudoración, náuseas o se extiende al brazo, cuello o mandíbula.
Los problemas pulmonares y pleurales pueden causar dolor que aumenta al respirar. Entre ellos se encuentran el neumotórax, la neumonía, el derrame pleural y la embolia pulmonar.
También pueden provocar dolor en la parte inferior del tórax algunas enfermedades de la vesícula, el estómago, el esófago, el páncreas o el riñón.
Las contracturas musculares, el dolor miofascial, las lesiones del hombro y los problemas de la columna cervical o torácica son causas frecuentes.
La prioridad de la valoración es distinguir un dolor de la pared torácica de un problema cardiaco, pulmonar, vascular, neurológico o abdominal.
Cuándo debe valorarse el dolor de forma urgente
Un dolor torácico nuevo, intenso o de origen incierto no debe atribuirse automáticamente a una neuralgia costal.
Debe solicitarse atención urgente si el dolor aparece de forma brusca, se acompaña de falta de aire, mareo, sudoración, palpitaciones, desmayo, náuseas intensas o sensación de opresión.
También si se extiende al brazo, la mandíbula o la espalda, si aparece después de un esfuerzo o si existen antecedentes cardiacos o vasculares relevantes.
La fiebre, la tos con sangre, la dificultad respiratoria progresiva, la pérdida importante de fuerza o sensibilidad y una erupción dolorosa extensa también requieren valoración médica.
Un dolor persistente acompañado de pérdida de peso, cansancio intenso, síntomas nocturnos o antecedentes de cáncer merece un estudio dirigido.
Cómo se diagnostica la neuralgia costal
El diagnóstico de neuralgia costal comienza con una historia clínica detallada y una exploración física.
Es importante conocer dónde comenzó el dolor, cuál es su recorrido, cómo se describe, qué movimientos lo provocan y si existe hormigueo, pérdida de sensibilidad o hipersensibilidad de la piel.
También se revisan antecedentes de herpes zóster, intervenciones torácicas, traumatismos, deformidades, enfermedades de la columna y otros problemas médicos.
Exploración de la pared torácica
La exploración busca puntos dolorosos, alteraciones sensitivas, cicatrices, deformidades, hinchazón, cambios cutáneos y zonas donde la presión reproduce el dolor.
Puede evaluarse el recorrido completo del nervio desde la espalda hasta la parte anterior del tórax.
También se exploran la columna, el hombro, los músculos y las articulaciones costocondrales.
Pruebas cardiacas y respiratorias
Cuando el tipo de dolor, la edad o los antecedentes generan dudas, puede ser necesario realizar un electrocardiograma, análisis, radiografía u otras pruebas para descartar una causa cardiaca o pulmonar.
Que el dolor se reproduzca al presionar el tórax puede orientar hacia la pared torácica, pero no excluye por completo otras enfermedades.
Radiografía de tórax y costillas
Una radiografía puede detectar fracturas, alteraciones óseas, lesiones pulmonares o cambios en la pared torácica.
Sin embargo, una radiografía normal no descarta una neuralgia ni identifica necesariamente una costocondritis o un síndrome de costilla deslizada.
TAC y resonancia magnética
El TAC puede ser útil cuando se sospecha una lesión de la costilla, la pleura, el pulmón o la pared torácica.
La resonancia puede aportar información sobre la columna, las raíces nerviosas, los tejidos blandos y determinadas lesiones nerviosas.
No todos los pacientes necesitan estas pruebas. Deben solicitarse cuando puedan aclarar una duda concreta o modificar el tratamiento.
Ecografía dinámica
La ecografía dinámica puede resultar especialmente útil ante la sospecha de síndrome de la costilla deslizada.
Durante la prueba se observa el movimiento de los cartílagos costales mientras el paciente realiza maniobras que reproducen el dolor, como una contracción abdominal, una respiración profunda o una presión dirigida.
Una ecografía estática puede ser normal si la alteración solo aparece durante el movimiento.
Bloqueo del nervio intercostal
El bloqueo intercostal consiste en administrar anestésico local alrededor del nervio sospechoso.
Una mejoría temporal puede apoyar el diagnóstico y ayudar a localizar el nivel responsable del dolor.
El bloqueo también puede utilizarse como tratamiento, aunque su efecto puede ser temporal y no todos los pacientes responden de la misma manera.
Cómo se diagnostica el síndrome de la costilla deslizada
El diagnóstico se basa principalmente en los síntomas y en una exploración dirigida del reborde costal.
El paciente suele señalar un punto muy concreto en la parte inferior del tórax y puede describir un clic o un desplazamiento asociado al dolor.
Durante la exploración pueden realizarse maniobras para comprobar la movilidad de los cartílagos. Tradicionalmente se ha utilizado la maniobra de enganche o hooking maneuver, aunque puede resultar dolorosa.
La palpación suave y la ecografía dinámica permiten en muchos casos valorar la hipermovilidad sin recurrir a maniobras excesivamente agresivas.
El TAC convencional puede no mostrar la alteración porque el paciente permanece tumbado e inmóvil durante la prueba.
Tratamiento de la neuralgia costal
El tratamiento de la neuralgia costal depende de la causa, la intensidad del dolor, el tiempo de evolución y su repercusión sobre la respiración, el sueño y la actividad diaria.
No existe un único tratamiento válido para todos los pacientes. El primer objetivo es actuar sobre la causa cuando se ha identificado.
Tratamiento de la causa
Si existe un herpes zóster activo, el tratamiento antiviral precoz puede reducir la duración y la intensidad del episodio.
Cuando el dolor procede de una cicatriz, una alteración de la columna, una lesión tumoral o una costilla hipermóvil, el tratamiento debe dirigirse también a ese problema.
En el dolor postoperatorio es importante distinguir una lesión nerviosa de una causa muscular, pleural o mecánica.
Analgésicos y antiinflamatorios
Los analgésicos convencionales y los antiinflamatorios pueden ayudar cuando existe un componente inflamatorio o musculoesquelético.
En el dolor puramente neuropático su eficacia puede ser limitada. Además, no deben mantenerse de forma prolongada sin revisar sus beneficios y riesgos.
Medicamentos para el dolor neuropático
Cuando predominan la quemazón, las descargas o la hipersensibilidad pueden valorarse medicamentos utilizados para el dolor neuropático.
Entre ellos se encuentran determinados anticonvulsivantes y antidepresivos, que modifican la transmisión de las señales dolorosas.
La elección depende de la edad, otras enfermedades, la medicación habitual y los posibles efectos secundarios.
Tratamientos tópicos
Los parches o cremas con anestésicos locales o capsaicina pueden ser útiles cuando el dolor está bien localizado y existe hipersensibilidad cutánea.
Su efecto suele ser parcial y deben utilizarse siguiendo las indicaciones correspondientes, especialmente si la piel está irritada o lesionada.
Fisioterapia y tratamiento de la pared torácica
La fisioterapia puede ayudar cuando existen contracturas, rigidez de la columna torácica, alteraciones respiratorias o cambios en el movimiento de las costillas.
El tratamiento puede incluir movilidad torácica, trabajo respiratorio, control postural, recuperación muscular y técnicas de desensibilización.
No conviene realizar manipulaciones intensas sobre una costilla hipermóvil o una zona con dolor neuropático sin haber establecido antes el diagnóstico.
Bloqueos intercostales
Los bloqueos con anestésico local pueden aliviar temporalmente el dolor y aportar información diagnóstica.
En determinadas situaciones pueden combinarse con corticoides, aunque la indicación debe individualizarse.
Si el efecto es claro pero breve, puede valorarse si existen otras técnicas intervencionistas adecuadas.
Radiofrecuencia y otras técnicas intervencionistas
En pacientes seleccionados con dolor persistente pueden considerarse procedimientos como la radiofrecuencia pulsada, la radiofrecuencia térmica, la crioanalgesia o técnicas de neuromodulación.
La evidencia y la duración del beneficio varían según la causa. Estas técnicas deben indicarse después de confirmar razonablemente el origen del dolor y valorar tratamientos menos invasivos.
Cirugía del nervio intercostal
La cirugía sobre el nervio intercostal no constituye el tratamiento habitual de cualquier neuralgia.
Puede valorarse en casos muy seleccionados cuando existe un punto de atrapamiento, un neuroma, una lesión estructural clara o un dolor incapacitante que ha respondido temporalmente a bloqueos diagnósticos.
Una resección nerviosa puede producir una zona de pérdida de sensibilidad y no garantiza que el dolor desaparezca. También existe riesgo de dolor neuropático persistente o recurrente.
Tratamiento de la costocondritis
La mayoría de los casos de costocondritis mejoran con medidas conservadoras.
Puede recomendarse reducir temporalmente las actividades que agravan el dolor, aplicar calor local y utilizar analgésicos o antiinflamatorios cuando sean adecuados.
La fisioterapia puede ayudar si existe rigidez torácica, tensión muscular o una mecánica alterada de la cintura escapular.
En casos persistentes pueden valorarse tratamientos tópicos o infiltraciones, después de confirmar que el dolor procede realmente de una articulación costocondral.
La cirugía no suele formar parte del tratamiento habitual de la costocondritis.
Tratamiento del síndrome de la costilla deslizada
Cuando los síntomas son leves pueden recomendarse modificaciones de actividad, control del dolor y fisioterapia adaptada.
Un bloqueo intercostal puede confirmar el nivel doloroso y proporcionar alivio temporal.
Si existe una hipermovilidad clara, dolor persistente y fracaso del tratamiento conservador, puede plantearse una intervención quirúrgica.
Resección del cartílago costal
Una de las técnicas tradicionales consiste en resecar el segmento de cartílago hipermóvil que irrita el nervio.
El objetivo no es retirar una costilla completa, sino eliminar la parte inestable responsable del contacto doloroso.
Estabilización de las costillas
En determinados pacientes puede plantearse estabilizar los cartílagos o las costillas afectadas para reducir su movilidad anormal.
Las técnicas han evolucionado y pueden combinar resección limitada, suturas, placas u otros sistemas de estabilización.
La elección depende de la anatomía, el número de niveles afectados, las intervenciones previas y la experiencia del equipo.
Cómo es la recuperación después de una cirugía costal
El postoperatorio depende de la técnica utilizada y del número de cartílagos tratados.
Durante los primeros días se controla el dolor y se favorecen la respiración profunda, la tos efectiva y la movilización progresiva.
El paciente debe evitar esfuerzos intensos y movimientos que generen tensión excesiva sobre el reborde costal mientras cicatrizan los tejidos.
La mejoría puede ser gradual. Aunque se elimine la causa mecánica, un nervio que ha permanecido irritado durante mucho tiempo puede necesitar semanas o meses para recuperarse.
Cuándo conviene consultar con cirugía torácica
Conviene solicitar una valoración cuando el dolor costal persiste, no existe un diagnóstico claro o las pruebas realizadas no explican las molestias.
También cuando se sospecha un síndrome de costilla deslizada, existe un punto de atrapamiento nervioso o se está planteando una intervención sobre la pared torácica.
Una revisión especializada puede ayudar a diferenciar una neuralgia de una costocondritis, una lesión muscular, una alteración de la columna o una enfermedad pulmonar o pleural.
Si ya tienes un diagnóstico o te han propuesto un bloqueo, una resección costal u otra intervención y necesitas contrastar la indicación, puedes consultar el servicio de Segunda Opinión Cirugía Torácica.
El enfoque del Dr. García Franco
Ante un dolor costal persistente, el primer objetivo es evitar tratar de la misma manera problemas que tienen orígenes diferentes.
La neuralgia costal, la costocondritis y el síndrome de la costilla deslizada pueden compartir síntomas, pero no requieren necesariamente las mismas pruebas ni el mismo tratamiento.
La valoración parte de localizar el dolor, analizar su recorrido, comprobar qué movimientos lo reproducen y revisar las pruebas ya realizadas. También es necesario descartar causas cardiacas, pulmonares, pleurales, vertebrales o abdominales cuando los síntomas lo aconsejan.
Cuando existe una lesión mecánica o un atrapamiento demostrable, se estudian las opciones conservadoras, intervencionistas o quirúrgicas de forma proporcionada. El objetivo no es operar cualquier dolor costal, sino identificar aquellos casos en los que una intervención puede actuar sobre una causa concreta.
Esta forma de trabajo se apoya en la trayectoria profesional del Dr. García Franco como cirujano torácico y en la valoración individual de cada paciente.
Si tienes dolor persistente entre las costillas, sospecha de neuralgia intercostal o síntomas compatibles con una costilla deslizada, puedes solicitar una consulta privada de cirugía torácica en Madrid.
Preguntas frecuentes sobre neuralgia costal
¿Qué es la neuralgia costal?
Es un dolor originado por la irritación, compresión o lesión de uno o varios nervios intercostales. Suele seguir el recorrido de una costilla y puede sentirse como quemazón, descarga, pinchazo, hormigueo o dolor en forma de banda alrededor del tórax.
¿Es lo mismo neuralgia costal que neuralgia intercostal?
Sí. Ambos términos se utilizan para describir el dolor neuropático que sigue el recorrido de los nervios situados entre las costillas. La denominación neuralgia intercostal es especialmente habitual en la literatura médica.
¿Cómo puedo saber si el dolor es de un nervio?
El dolor neuropático suele acompañarse de quemazón, descargas eléctricas, hormigueo, adormecimiento o sensibilidad exagerada de la piel. También puede seguir una franja concreta desde la espalda hasta el pecho. El diagnóstico debe confirmarse mediante una exploración médica.
¿La neuralgia costal puede causar dolor al respirar?
Sí. La respiración profunda moviliza las costillas y puede aumentar la tensión sobre el nervio irritado. Sin embargo, el dolor al respirar también puede aparecer en enfermedades pulmonares, pleurales, musculares y costales, por lo que no es específico de una neuralgia.
¿Qué diferencia existe entre neuralgia costal y costocondritis?
La neuralgia se origina principalmente en un nervio y suele producir quemazón, descargas u hormigueo. La costocondritis afecta a las uniones entre las costillas y el esternón y suele causar dolor anterior reproducible al presionar esas articulaciones.
¿Qué es el síndrome de la costilla deslizada?
Es una alteración en la que uno o varios cartílagos de las costillas inferiores se mueven de forma excesiva. Esa movilidad puede irritar el nervio intercostal y causar dolor, chasquidos o sensación de que una costilla se desplaza.
¿Cómo se diagnostica una costilla deslizada?
El diagnóstico se basa en los síntomas y en la exploración del reborde costal. La ecografía dinámica puede mostrar el movimiento anormal de los cartílagos mientras el paciente realiza maniobras que reproducen el dolor. Un TAC convencional puede ser normal.
¿Puede aparecer neuralgia costal después de una operación?
Sí. Algunas intervenciones torácicas, mamarias o sobre la pared del tórax pueden irritar o lesionar nervios intercostales. El dolor postoperatorio persistente también puede incluir componentes musculares, cicatriciales o pleurales, por lo que conviene estudiar su origen.
¿Sirve un bloqueo intercostal para confirmar el diagnóstico?
Puede ayudar. Si la infiltración de anestésico alrededor de un nervio reduce claramente el dolor, apoya que ese nervio participa en los síntomas. Sin embargo, la respuesta debe interpretarse junto con la historia clínica, la exploración y las pruebas.
¿La neuralgia costal se puede curar?
Depende de la causa. Algunas neuralgias mejoran cuando desaparece la inflamación o se trata el problema responsable. Otras pueden convertirse en dolor crónico y requerir una combinación de medicamentos, fisioterapia, bloqueos o técnicas intervencionistas.
¿Cuándo se opera una costilla deslizada?
La cirugía puede valorarse cuando existe una hipermovilidad bien identificada, el dolor limita de forma importante la vida diaria y el tratamiento conservador no ha funcionado. La intervención puede incluir resección del cartílago inestable o estabilización de las costillas.
¿Cuándo debo acudir a urgencias por dolor costal?
Debe buscarse atención urgente si el dolor aparece bruscamente, se acompaña de falta de aire, sudoración, mareo, desmayo, palpitaciones, fiebre alta, tos con sangre o se extiende al brazo o la mandíbula. Antes de atribuir un dolor intenso a una neuralgia deben descartarse otras causas.
